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Las croquetas alrededor del mundo: un nombre, multitud de recetas

Las croquetas tienen su origen en la Francia del siglo XVII, pero es más popular en otras regiones como Sicilia, Países Bajos y, por supuesto, España, lugares donde se toma como acompañamiento, plato principal, ración o tapa. Pero se cocinan en multitud de países alrededor del mundo y, dependiendo del lugar, existen diferentes variantes dependiendo del contenido.

En España son típicas las croquetas de jamón, las croquetas de bacalao o las croquetas de boletus. Las de Croquetas Ricas se corresponden con la receta tradicional, con bechamel, relleno, un baño de huevo y pan rallado y fritas a la sartén. Sin embargo, cada gastronomía tiene una variante, tanto es así que algunas croquetas gourmet, se cocinan incluso sin bechamel.

croquetas gourmet

En Japón a comienzos del siglo XX tomaron ejemplo de la croqueta española e introdujeron la korokke, una fritura elaborada a partir de una mezcla de carne, marisco o vegetales picados y cocinados con puré de patata o bechamel. Posteriormente se empanan con harina, huevos y pan rallado, como en nuestra receta, pero se fríen hasta tener un color muy tostado. A veces se hace un sándwich con ellas, que recibe el nombre de korokke pan.

Holanda tiene entre sus alimentos más típicos las kroketten, una especie de croqueta de carne o albóndiga frita. Se rellena con carne o pescado y se reboza en pan rallado, pero su forma es alargada, como si fuera una salchicha. Su receta consta de muchos más ingredientes como gelatina, zumo de limón o verduritas picadas. Son un plato tan típico en este país que incluso cuentan con máquinas de vending con distintos tipos de kroketten. También se comen en bocadillo con salsa de mostaza, lo que se conoce como broodje kroket.

En Argentina se llama croqueta, por su relación con la palabra crocante, a unos bollos con aspecto de albóndiga frita. Se preparan con arroz, acelgas o espinacas hervidos y se rebozan en huevo para después freírlos. Un plato que se toma como principal o acompañamiento, como ocurre con las croquetas que conocemos.

En Alemania y Bélgica son típicas las kroketten, que eliminan el ingrediente clave, la bechamel. Se trata de croquetas elaboradas con patata, que constan de eso mismo, patata cocida aplastada y aderezada con nuez moscada y pimienta. Se rebozan con harina, huevo y pan rallado y se fríen después. Esta receta también típica en Italia, sobre todo de la comida callejera, y recibe el nombre de crocchè

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